Archivo para 22 enero 2009

De matanzas y genitales

Hoy he recibido el siguiente correo electrónico:

Matanza en Islas Feroe

Matanza en Islas Feroe

“AUNQUE PAREZCA MENTIRA AÚN HOY EN DÍA SE SIGUE REALIZANDO CADA AÑO ESTA BRUTAL, DANTESCA, SANGRIENTA MASACRE EN LAS ISLAS FEROE, QUE PERTENECEN A DINAMARCA. UN PAÍS SUPUESTAMENTE ‘CIVILIZADO’ Y QUE PERTENECE A LA UNIÓN EUROPEA. PARA MUCHOS ES DESCONOCIDO ESTE ATENTADO A LA VIDA, A LA SENSIBILIDAD, A TODO. EN ESTA MASACRE SANGUINARIA PARTICIPAN LOS MOZOS PARA ‘DEMOSTRAR’ QUE ENTRAN EN LA EDAD ADULTA (¡!) ES ABSOLUTAMENTE INCREÍBLE QUE NO SE HAGA NADA PARA EVITAR ESTA BARBARIE QUE SE COMETE CONTRA LOS CALDERONES, UN DELFÍN INTELIGENTÍSIMO QUE TIENE LA PARTICULARIDAD DE ACERCARSE A LAS PERSONAS POR PURA CURIOSIDAD.
DIFUNDELO POR TODAS PARTES, POR FAVOR”

En todo lo alto

En todo lo alto

Pues bien, intuyo que quien escribe y reivindica esta masacre de forma tan vehemente, se está refiriendo también, sin mencionarlo, a las corridas -y sucedáneos- de toros (un animal menos “inteligentísimo” que el Calderón, y que tiene la particularidad de no acercarse al hombre ni por curiosidad, como hace aquél, sino que es el hombre quien está empeñado en pegarse a él como percebe a la roca), y a los pollos decapitados con hoces en Aduna, o a los galgos de carreras o de caza ahorcados cuando ya no sirven para tales fines, a los más de 60.000 animales maltratados a lo largo de un año en fiestas populares en España (otro país “supuestamente ‘civilizado'” y que también “pertenece a la Unión Europea”). O, seguro que sí, a las personas aniquiladas por el color de su piel, o por el género de su sexo, o a los niños maltratados (torturados) de forma cotidiana, sin entrar en las más graves tragedias al respecto, bajo el pretexto simple e hipócrita, pongamos por caso, de una educación como es debido; y el natural, desinhibido, instinto infantil, mientras, les lleva a comportarse una vez más como lo que son, niños, etc, etc, etc

Galgos compitiendo

Galgos compitiendo

Lo de los delfines Calderón es una atrocidad inventada hace nada menos que doce siglos, y celebrada cada año como rito para exaltar la llegada a la edad adulta, quién lo diría, de los hasta ayer jovenzuelos del lugar. Con esa excusa pueden llegar a cepillarse 2.500 ejemplares del tirón.

Se me ocurre que los mozos de las Feroe podrían demostrar que han entrado en la edad adulta de forma testicular. Viril. Auténtica. Arriesgada. Como ellos se merecen, vamos. Se me viene a la cabeza que podrían atar el extremo de una cuerda resistente (la de pita es perfecta) en torno al delfín, reservando el otro cabo para pasarlo cuidadosamente alrededor de sus genitales, los de cada uno de los intrépidos y recién adultos mancebos. Cuanto más grandes sean, y bien puestos estén los huevos, más distancia será arrastrado el propietario de los mismos. Claro que, como es de ley en este tipo de lances, habría que fijar un límite por abajo: quien no lograra ser remolcado por el delfín más allá de los diez metros, aún no daría la talla requerida e indispensable, y lo mismo (y en este caso definitivamente) para quienes vieran cómo su escroto sale volando de súbito hacia el frío y remoto horizonte. El color de la sangre sería el mismo, pero no su origen.

El color del mar

El color del mar

afcalixto@gmail.com

Holocausto en Gaza

Ofensiva israeli en Gaza

Ofensiva israelí en Gaza

El cielo de Gaza está iluminado. Los edificios se perfilan en la noche como tímidos fantasmas. El estruendo de las explosiones por toda la ciudad vuelve a confirmar, ya casi cubierta la primera década de siglo, que el ser humano mira al frente con falsas esperanzas, con el miedo agarrado como un tumor en el estómago, y camina hacia atrás. Tropezando, pero sin perder de vista aquel horizonte, cada vez más lejos, cada día más improbable.Veo el rostro, el cuerpo de mis hijos en cada niño aniquilado. Imagino a aquel hombre encargado de soltar la bomba desde su avión de guerra. Lo imagino con su pequeña de siete años desangrada en los brazos y una fotografía de los Jonas Brothers asomándole del bolsillo trasero del pantalón tejano. Lo imagino roto ya para siempre. No es una máquina ¿por qué entonces pone en marcha el mecanismo para que las bombas aplasten a los de allá abajo? Venganza. Castigo.

No tengo dudas de que en Israel, en la superpoblada área del Gush Dan, Haifa, Jerusalén, en la bíblica Beer Sheva, lienzo también para el óleo sangriento y abstracto de los iluminados terroristas de Hamás, no son pocos los que caminan con la mirada fija en el asfalto. Avergonzados. Entristecidos. Asustados por las decisiones de sus perturbados políticos, por las arengas de los ultraexaltados, por las más que probables consecuencias dramáticas de todo ello.

Conviene no olvidar

Conviene no olvidar

Este es el mismo pueblo pisoteado por un loco afeminado de bigote estrecho y tic napoleónico. El mismo pueblo que miraba a la cámara desde el otro lado de la alambrada con las costillas dándole forma a la piel, con los ojos grandes de un cadáver que aún respira. El mismo pueblo arrastrado en montañas, en una macabra réplica de los palos chinos, rehogados unos sobre otros hasta las fosas comunes cavadas con sus propias manos de esqueleto. Llevado hasta allí como basura en un vertedero de la periferia de una gran ciudad. Vejados, torturados, despojados, borrados. El mismo pueblo, quién lo diría.

Pero el sufrimiento no va a parar mañana. Como esto es un ridículo círculo que rueda, la futura respuesta palestina está ya escrita en los libros de Historia. En las crónicas de los periódicos. Otras muchas personas, honestas y posiblemente idealistas, morirán entonces. Quedarán mutiladas por siempre cuando menos lo esperen. En ese minuto en que lo cotidiano será tan absoluto que hará aún más traumática la tragedia. Y aún más grande el odio. Políticos, terroristas, jugando a un ajedrez viviente con sus ciudadanos y vecinos. Alentados por las huestes de fanáticos de ambos bandos.

Han pasado más de quince años desde los acuerdos de Oslo entre el Israel de Isaac Rabin y la Palestina de Yasir Arafat. La cosa no era nada fácil. Demasiados obstáculos y heridas abiertas (Siria, Jerusalén, los despiadados radicales ultra nacionalistas y ultra religiosos…). Lo que importó entonces fue el espíritu. La intención de dos personas enfrentadas drásticamente por la Historia, que decidieron sentarse en torno a la misma mesa, beber de la misma jarra, para tratar de encontrar la fórmula mágica de la convivencia en paz de las dos naciones. Su valentía heroica les valió el Nobel de la Paz, el Príncipe de Asturias de la Concordia ¿Dónde está ese espíritu? Rabin murió por los disparos de un compatriota resentido. Arafat fue recluido por el Ejército israelí en Ramala durante casi dos lustros y hasta su muerte.

Isaac Rabin y Yasir Arafat en Oslo, 1993

Isaac Rabin y Yasir Arafat en Oslo, 1993

Y yo sigo con la imagen de esos niños dormidos en la cabeza. Ya no los voy a olvidar. Paren esta acción terrorista que ha truncado más de mil pensamientos. No son dictadores iraquíes ni talibanes afganos ni suicidas paquistaníes de Al-Qaeda, no lo son, son otro tipo de terroristas amparados hasta el disparate por la Comunidad Internacional. Ésta debería dejar de contemplar y pasar de una vez a la acción. Cortar drásticamente el dolor. Y después rezar cada uno a su dios mientras llega la venganza. Hacia Israel y hacia quienes los dementes consideren sus afines.

afcalixto@gmail.com

Feliz 2009. Hoy me compro un sombrero

Al menos para 2009 estamos prevenidos de que el infierno, sí o sí, va a caer sobre nuestras pobres cabezas (tuvo, pues, doble razón -los del bollo y los del hoyo, calderilla frotándose en un mismo monedero- quien en 1909 se confió, lo más seguro que para restarle hierro a algún escabroso asunto del que hoy quién se acuerda, se encomendó, digo, a una de esas manidas metáforas, tan usada, ésta en particular, que, ya por entonces, cuando mis abuelas aún no eran -que hoy son, pero sólo un recuerdo-, se le había desprendido en un descuido el postit del significado. “En cien años todos calvos”; un laudo es, pero que ha cambiado su calzado de suelas gastadas de alegoría, para descansar los pies, cocidos e hinchados, en el trapo rugoso de unas babuchas que caminan sobre la triste verdad anunciada de sus plantas. Hoy mismo salgo a comprarme un sombrero).

chico_chistera

KUHN, Walt Chico con chistera, 1948 Óleo sobre lienzo 58,4 x 53,3 cm Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza

afcalixto@gmail.com