Archivo para 10 febrero 2009

Eluana, sólo una pregunta

El influyente cardenal Camillo Ruini, durante 16 años presidente de la Conferencia Episcopal Italiana -cargo al que renunció en 2007-, y casi dos décadas, desde julio de 1991 hasta junio de 2008, cumpliendo como Vicario General del Papa para la diócesis de Roma -la más importante de Italia-, declaró antes de que supiéramos de la muerte de Eluana Englaro que los médicos que retiran la alimentación a la joven “están cometiendo el asesinato de un ser humano”.

Me viene de súbito una pregunta para Ruini: ¿Si en 1992 Karol Wojtyla hubiera quedado postrado en una cama sumido en un coma profundo e irreversible le habrían mantenido con vida como a la pobre Eluana?

Descansa en paz.

afcalixto@gmail.com

Eluana Englaro cuando era Eluana Englaro

Eluana Englaro cuando era Eluana Englaro

Cardenal Camilo Ruini

Cardenal Camillo Ruini

Esperando a Obama

Aún no me decido a escribir sobre Obama. Aunque son indudables el valor, la importancia y la trascendencia sin precedentes de su elección, de sus palabras y de sus gestos, prefiero de momento seguir siendo prudente al respecto. El ser humano tiende con asombrosa facilidad a magnificar las cosas buenas, y también las malas.

Carteles electorales de Barack Obama

Carteles electorales de Barack Obama

Nos es cómodo fabricar iconos que al cabo quedan vacíos de significado. Atractivos símbolos de la nada. Lo que no quiere decir que no me ilusione la nueva situación. Por muchas cosas. Por todas las murallas que al fin parecen abrirse después de que su antecesor (y algún otro más antes) las cerrara en torno a su simpleza, su insensatez, su desconocimiento, su fanfarronería, su imprudencia, su crueldad y su absoluto, pueril convencimiento de que simplemente ha estado jugando inofensivas partidas domésticas de Risk, los martes, o de Monopoli, los viernes, o de ajedrez…, en algún íntimo salón de la Casa Blanca. Tan grande ésta para su talla.

Sello estadounidense conmemoratio del Dia Mundia de la Tierra

Sello estadounidense conmemorativo del Día Mundial de la Tierra (1999)

Pero ha muerto mucha gente, y otra mucha ha quedado tocada para siempre. El mundo, y George Bush junior es muy responsable de ello, gira hoy a una velocidad difícil de comprender. A punto está de salirse de su eje, de lanzarse a botar como una bola de billar que abandona de súbito el tapete de la mesa por un tacazo desproporcionado e impreciso. Así acabará el Planeta si no nos damos cuenta de las necesidades realmente básicas. Terminará por renunciar a servirnos un solo día más de excusa. Se suicidará arrojándose al vacío desde su órbita. Botará por el espacio sin dirección ni atmósfera.

Esperaré, pues, para hablar de Obama. Lo haré, sin duda, más adelante. Cuando al mirar hacia atrás haya perspectiva y horizonte. Esperaré, aunque no quiero dejar de destacar ahora su talante nada fingido. Plasmado en el mensaje abierto con que ofreció su mano al universo musulmán. Fue en su primera entrevista concedida. No en Estados Unidos. No en Europa. Lo hizo a través de la cadena árabe Al Arabiya. Vino además, en esa intervención, a pedir perdón por los errores pasados; a ofrecer diálogo y no a imponer el capricho del emperador del mundo que ha sido durante el último siglo el presidente de los Estados Unidos de América.

Por otro lado, pienso que también es importante adelantar su primera controversia interna. 15 días después de su elección como presidente, ha renunciado a su cargo quien iba a ser secretario de Salud y a afrontar la difícil y muy necesaria reforma sanitaria de aquel país, el ex senador Tom Daschle, y antes que él, Nancy Kellefer, designada para un cargo más que relevante en la Oficina de Presupuestos. Ambos lo han hecho por impago de impuestos, en pleno canibalismo económico, y se han desatado las primeras críticas contra la persona de Obama. Las primeras dudas serias acerca del valor de sus promesas.

George Bush Junir reunido con su equipo en el despacho oval

George Bush Junior reunido con su equipo en el despacho oval. 21 de diciembre de 2001. Foto de Paul Morse (White House)

Pero yo, ya digo, prefiero esperar. Nada está arreglado. Queda un muy duro camino por delante. Muchas lágrimas y ganas de tirar la toalla. Pese a las mejores intenciones que seguro tiene Obama, la vida es tremendamente compleja, y más si ésta se mira desde la famosa ventana del despacho oval.

afcalixto@gmail.com